Síndrome de Amok

Sindrome de Amok

El síndrome de Amok es uno de esos trastornos extraños o síndrome cultural que muy pocas personas en el mundo sufren; es caracterizado por un comportamiento errático, irracional con la aparición de un episodio o ataque de ira desenfrenada que induce a la persona a cometer homicidio.

 La persona es capaz de matar a cualquiera que se cruce en el camino mientras sufre de este episodio.

Después de un episodio del síndrome de Amok, el individuo sufre amnesia locunar en donde no recuerda nada de lo que ocurrió en el momento en el que salió corriendo desenfrenadamente; y sintió la necesidad de destruir todas las cosas a su paso, incluso a personas.

Por otro lado, el individuo se muestra cansado y fatigado tanto física como emocionalmente.

Se trata de un síndrome cultural, tradicionalmente relacionado y visualizado por primera vez en la población malaya; (pertenecientes a algunos países de Asia) o a otras culturas que estén íntimamente ligada con las guerras, y las matanzas.

Un dato interesante se puede encontrar en algunos guerreros vikingos llamados berseker; que hacían explotar su rabia contenida entrando en una especie de trance psicótico que lo volvían insensibles al dolor y arrasaban con todo a su paso.

¿Cuáles son las causas de este síndrome?

Al ser un síndrome tan extrañolas causas que lo generan son desconocidas. De hecho, la mayoría de las personas que sufren de este síndrome mueren después de un episodio; (ya sea porque se suicidan; o porque son abatidos para poder detenerlo), haciendo difícil la recolección de información necesaria para dar con la verdad sobre este síndrome cultural

A pesar de que la ciencia tiende a catalogarlo como un desorden psiquiátrico; las culturas asiáticas relacionan este episodio con una explosión emocional en respuesta a diferentes frustraciones.

Por otro lado, también creen que es un castigo divino o alguna posesión espiritual.

Incidencia

La mayoría de las personas que sufren de este extraño síndrome son hombres; que muestran una personalidad introvertida y muy tímidos.

Estos individuos suelen ser personas frustradas y muy inhibidas; por lo que tienen grandes limitaciones en sus relaciones sociales con pares.

Por otro lado, en el historial de los que han sufrido de estos episodios suelen encontrarse experiencias traumáticas en su niñez o algunos episodios de maltratos.

¿Existe algún tratamiento para este síndrome cultural?

No, no existe ningún tratamiento preventivo que ayude a controlar el síndrome. Como el síndrome causa un episodio desenfrenado y sin aviso, es muy poco lo que se puede hacer.

Contener a la persona hasta que termine su ataque es uno de los medios usados para mantener a raya la respuesta homicida y suicida de la persona.

Sin embargo, todo el mundo debe ser consciente de las implicaciones y los posibles detonantes de este síndrome. El maltrato físico y mental, los abusos y otras condiciones psicológicas pueden ser un agravante, por lo que es necesario establecer las condiciones necesarias para que este síndrome extraño no se manifieste.

Por otro lado, la aplicación de fármacos y algún tratamiento psicológico, puede mejorar la vida de aquellos que sufren de este síndrome

¿Existen algunos casos conocidos del síndrome de Amok?

Si, existen algunos asesinatos en masa que han sido descritos como producto del síndrome de Amok.

Algunos casos como el tiroteo de Munich, la masacre en Virginia Tech y la masacre en Columbine suelen estar asociados al síndrome de Amok.

Sin embargo, existe una gran humareda que empaña este tipo de casos, puesto que parece que se manifiestan premeditadamente, cosa que no aplica en los casos del síndrome de Amok; debido a que ocurre espontáneamente y de forma aleatoria.

Síndrome de Koro

La palabra Koro se refiere a introducir la cabeza en el interior del caparazón de una tortuga; por lo que describe eficientemente en lo que consiste este síndrome.

El síndrome de Koro es un trastorno psiquiátrico muy extraño y preocupante; es silencioso y no manifiesta síntoma alguno que haga pensar que la persona lo padece.

El síndrome de Koro consiste en la creencia de que el pene se encoge poco a poco; hasta perderse en el cuerpo de la persona, causando con esto, la muerte.

Incidencia

Este síndrome tan extraño se da en hombres asiáticos, aunque se conoce de algunos casos en otras regiones del mundo, así como también en mujeres; aunque estas la experimentan en los pezones, pechos y los labios vaginales.

¿Cómo afecta al individuo este síndrome cultural?

Normalmente la persona cree que el pene empieza a reducirse tras el contacto con una persona que le intento robar su zona intima por medio de brujería.

La brujería causa la disminución progresiva del pene, que poco a poco se va reduciendo hasta causarle la muerte a la persona.

Esta creencia puede ocasionar que la persona intente agrandarse el pene diariamente para evitar que este se hunda en su abdomen. En estos intentos, el individuo dentro de su desesperación puede causarse desgarros, roturas y muchos otros problemas a su miembro.

Esta desesperación le puede causar problemas de ansiedad, depresión, ataques de pánico y puede convertirse en una epidemia. De hecho, en los años 67, 76 y 85 ocurrieron muchos casos de síndrome de Koro en Singapur, Tailandia y China respectivamente.

¿Cuáles son las causa de este síndrome tan extraño?

El síndrome de Koro encuentra sus causas en las bases culturales y sociales de los individuos que lo padecen. Los varones que sufren de este síndrome provienen de culturas donde la educación en materia de sexualidad es casi inexistente; por otro lado, la creencia mágico-religioso tienen un papel fundamental.

Es problemático tratar este tipo de creencia debido a las dificultades de permear los aspectos culturales. De hecho, como se desprenden de factores culturales y sociales, este síndrome no suele relacionarse con un trastorno delirante o psiquiátrico.

¿Existe un tratamiento para este síndrome cultural?

Como se dijo anteriormente; el hecho de que es un síndrome que tiene sus causas en la cultura y lo social, dificulta enormemente un posible tratamiento.

Sin embargo, las terapias psicológicasel uso de fármacos para controlar la ansiedad y una educación sexual efectiva puede garantizar que esto no ocurra.

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